-No me importa si vos estabas desde antes.
Como odio la culpa de no disfrutar de la lluvia en la cara, a veinte metros el presente distópico. Es que no es una historia sobre el hambre, la rabia o el límite de la indignación.Es la historia de la gente común, como todos, como todas, todas y ninguna. El fantasma de los veranos, de las copas medias vacías, de las flores marchitas y por eso mismo debo admitir que te mentí, me aquejan más tormentos de lo que puedo revelar.
Entre patas largas y sigilosas tejo el laberinto de la suposición, de la historia incompleta revelada en fragmentos de bromas que no dan risa. Esa mirada tan hiriente. - ¿Quieres que me duela?
Quizás lo logras, el castillo de lealtad no se construye con la estrechez de tu poca compasión. Siento el peso en tu conciencia, siento el miedo al abandono. Hagamos las paces con la vida pero la nostalgia de ese antes no nos deja respirar ni volver a vernos con verdad.
Escapamos para robar ese tiempo en el que no queremos volver a despertar, me desata el miedo, me muerdo los nudillos, el silencio es la luz de mis males, me robaste la ilusión, me mataron la sonrisa. Perdí la inocencia a baile de tristezas en medio del barro sin hallar la libertad de ir al cielo. No llores, veo es el destino, sé que algún día seremos grandes, que dejaremos de huirle a certeza.
Pero sé que nunca entenderás lo que se sintió querer dormir sin volver a despertar, ella no existe más...
En el horizonte de la mente se ha escondido el sol, es la memoria quién me cuenta como sos, nunca olvides que no me conocés y que tampoco te conozco a vos. Viento que nos ha conquistado también nos aniquila con la caricia del desvelo. No todo tiene que convertirse en poesía, pero esas nubes ardientes se derriten sobre el duelo y dejan caer las gotas con las que se tragan las pastillas. En esa cuna de tierra me limpiaba la carita la ventana abierta por las mañanas, el alma que saluda a la luna. - ¿A dónde se fue tu dulzura? Cuando se muere la carne buscas la explicación en una tumba, tu señuelo.
Déjame desvariar, hay algo que quiero seguir ocultado: mis sospechas en la debilidad. Tu descuido me hizo víctima de todo alguna vez. Es el curso de las cosas dijiste, se abren la yagas una vez más, se van cayendo de mis manos esos pálpitos, la fiebre vuelve de nuevo. - ¿No te diste cuenta?
Quiero estar ahora, quiero estar aquí pero de pronto dejás de responder, desaparecer, sentimientos de cristal pero pasará la vida. Te veo, te sueño, te extraño... Off line



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